martes, 8 de mayo de 2012

Me voy


Aquí donde usted me ve,
marchito y sin afeitar,
yo era un hijo de papá
de casa bien.

 Lucía como un "gentelman"
camisas cortadas a medida,
bufandas de cashemira,
mucama, perro de pedigrí,
"savoir faire ( Don de gente)",
mujer querida,
elegancia natural


El caso es que mi señora
un  17 de febrero
me alumbró
con un quilombo
que me ha costado algunos
meses recuperarme
de la sorpresa



Y yo ahora
me largo  con un pastel
de frambuesa
que te mira
y corta el hipo
y la mayonesa
con ese tipo:
su vacunita
en el brazo,
dicinueve añitos
y esos malditos
ojazos
de gata
en celo
y aquella mata
de pelo
como una hoguera
y unas pestañas
con telarañas
de terciopelo
y esas caderas
que estan hechas para pecar
por las escaleras,
para enseñarle el huerto,
para mancharle el vestido,
para cantarle al oído:
"reloj no marques las horas"
para quitarse el sombrero.
Caballero: ¡qué señora...!

Me voy entonces
a rematar la faena y a
darle a esa nena
la alegría
macarena
que el cuerpo de esa  blanca
sin alma necesita.

Conque no quiero ir retrasando más
pasó lo que sabíamos
que iba a pasar...
voy a poner tierra y mar  de por medio
entre su tedio y mi fuego,
entre mi siempre y su luego,
entre su ego y mi yo.


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